Me duele profundamente el cierre de Cine Centro, muchas fueron las películas que mis ojos asombrados vieron por su telón, cuando lo supe no lo podía creer aunque las sospechas avisaban otra cosa diferente, por qué los otros distintos a mi no gustan del cine alternativo, por qué siempre quieren tener un cine ligero y no tener que pensar en nada mas que armas y siliconas, que es lo que pasa con la sociedad que no quiere conocer lo que piensan otros en tierras lejana a estas y que cuentan experiencias que ayudan a vernos a nosotros mismos siempre.
La otra catástrofe es el tambaleo del cine del Colombo Americano y su revista Kinetoscopio, con las salidas de los personajes que por mucho tiempo defendieron las políticas de Paul Bardwel y que ahora que él ya no está con nosotros asumen que darle aires comerciales al cine que siempre fue nuestro deleite cultural es lo que debe imponerse y nos deja a los que no nos gusta el cine comercial en la calle y sin muchas opciones para escoger. A esto sumemos también que el cine del Museo de Arte Moderno está cerrado pero esperamos que reabra sus puertas nuevamente a la ciudad, pues hay nueva gente trabajando por el bien del Museo y por la reproducción de sus actividades que siempre están vinculadas con la comunidad y con el goce por el cine arte y demas manifestaciones artísticas.
Me opongo y quiero gritar a todo pulmón que no quiero que el cine comercial sea lo único que tengamos para escoger y que debemos quejarnos, es inmenente protestar ante estos cambios catastróficos que no permiten que el cambio sea para mejorar sino que siempre está en detrimento de nuestro progreso cultural y mental.
No lo puedo creer. Tenemos que hacer algo. No podemos permitir que Cine Centro cierre. Me ofrezco para hacer voluntariado como Comunicadora y Especialista en Mercadeo para que no cierre sus puertas. Hay que pasar la voz y contarle a todos nuestros amigos.